El otoño trae consigo muchos días nublados en mi querido puerto. Y a pesar de que la vaguada costera cause estragos en mi pelo, no puedo negar que esos días tienen un encanto especial. Cada vez que voy al puerto y me acerco a los buques me vienen muchísimos lindos recuerdos de mi tata. Marino orgulloso y dueño de historias sin tiempo que tuve el placer de oír una y mil veces. Parte de él vive en este lugar tanto como en mi memoria y casi puedo escucharlo contándome acerca del funcionamiento del dique, con la señorita Alicia siempre entusiasta caminando a su lado.
En memoria a Claudio Ruz.
Cariños
Carlii *












































